miércoles, 28 de abril de 2010

SONETOS DESCOMPASADOS






RECUÉRDAME

Recuérdame después de haberte ido
cuando, bajo la noche silenciosa
no me alcance tu mano temblorosa
ni pueda desandar lo recorrido.

Recuérdame, sin más, cuando perdido
el sueño que soñaste, como rosa
se deshoje, pues ya ninguna cosa
que yo te diga alcanzará tu oído.

Mas, si me olvidas para siempre, amado,
que tu olvido redima mi lamento
con la sangre y los besos que me has dado.

Si algun vestigio de mi pensamiento
te volviera infeliz, desventurado,
prefiero que me olvides como el viento.



LAZO ROJO


Esa sola manera de pensarte
atado al lazo rojo de la suerte
te ha forjado inmortal, porque la muerte
cerró sus labios rotos para amarte.

Y yo solo, fugaz, desnudo, inerte,
en mi noche de amor corro a besarte.
Que me riegue tu sangre sin tocarte...
Que sangre de dolor por no tenerte.

Que busque mi memoria la manera
de hurgar entre tus labios dulcemente,
de quererte callar lo que yo quiera...

De separar el cuerpo de la mente
y al instante gozar a mi manera
de la sal que derrama tu simiente.



PUDO SER


Pudo ser y no fue. Pudo haber sido
aquel beso robado en el otero,
los abrazos de fuego, tu certero
equilibrio rozando lo prohibido.

No fue posible amar a mi manera,
como se ama sin tregua ni fortuna,
imantarme de ti, pisar tu luna,
abrazarte después como quisiera.

Y es que buscaba tu alma inteligente,
el zumo de tus labios de quimera,
la cómplice amistad de lo soñado.

Pero tú me ofrecías el presente
de tu carne, que solo desespera
mi torpe corazón enamorado.



MADRE



No es sólo por haberme dado vida
la razón de que quiera recordarte,
es por el mero gusto de cantarte,
por tantas cosas más, madre querida...

Fueron mil las renuncias de tu parte,
noche tras noche, en vela, adormecida,
dedicación, amor en cada herida
que tu mano curó con mimo y arte.

Por guiar mi navío en su camino,
enseñarme a seguir el buen sendero
y a vencer los envites del destino.

Por mostrarme tu amor vivo y sincero
y hablarme de lo humano y lo divino,
por todo lo demás, madre, te quiero.



MEDINA AZAHARA
(Soneto desesperado)

Déjame que te cante una casida
con mi torpe decir, desesperado,
entre rimas y versos que han llenado
de corazón de luna tus pupilas.

Un capricho oriental ha imaginado
la efímera ilusión de tu perdida
carne de flor de azahar adormecida
en el negro regazo de un esclavo.

Yo te he visto, quizá, como una vieja
de mejillas hendidas de aladares
que clavan sus raíces en la tierra,

un cuerpo de mujer de alma de piedra
y cejas ultrasemicirculares
lacerado por llagas que no cierran.



LUNA DE CUAJO


Luna de cuajo herida de agujeros,
cuya carne desata mis pasiones.
Perla untuosa, que engarzas corazones
y dejas al amor brotes sinceros.

No he de ocultar jamás mi preferencia
por la lengua de sal de tu garganta
que en mis noches secretas se agiganta
como una colosal circunferencia.

Vienes a mí cuando ya he terminado
de darle rienda suelta al apetito,
por insulsos confites contentado.

Pero a ti vuelvo siempre cautivado
para saborearte despacito,
de tu cuajo de luna enamorado.



ORACIÓN A CRISTO DE UN AGNÓSTICO

Dame, Cristo, valor para mirarte
sin caer en el pozo del engaño
de tu misericordia, inútil paño
que enjugue mi dolor al contemplarte.

Años atrás quedaron que solía
acudir a velarte de rodillas
frente a mi soledad, por las orillas
difusas de la fe que no tenía.

Yo no puedo creer lo que no anhelo.
En altares y templos he buscado
y encontré desamor y desconsuelo.

Sólo mi fe en el hombre me ha salvado.
En el hombre yo puse mi desvelo,
porque el hombre es mi cruz y mi pecado.



SUEÑO DE OLIVO


Para mi libertad busco un olivo,
para buscar amor sueño una tierra,
para soñar un día más me queda,
y quedo, como tú, solo y altivo.

He surcado senderos y caminos.
He sabido de cuentos y quimeras,
mas me basta la tierra que me espera
en el verde sosiego del olivo.

Pude gozarte atado a tu cintura,
pero entrego mi alma en un abrazo
a la seca madera del olivo.

Pude vivir pasiones y aventuras,
pero poso mi frente en tu regazo
a la sombra secreta de un olivo.


ACERTIJO


Como gato veloz cruza la sierra
y atraviesa del monte a la vaguada,
cual sierpe sinuosa y plateada
que en su raudo reptar surca la tierra.

Es vencejo sin alas y sin pluma,
un pájaro de pico puntiagudo
que vuela como nadie soñar pudo
y, apenas te descuidas, se te esfuma.

Siendo a la vez guepardo, sierpe y ave,
no es fácil acertar la solución,
aunque alguno presuma que la sabe,
otros pueden pensar que ya no cabe
adivinar mejor suposición.
La respuesta es sencilla: 

.........................................¡Llega el AVE!















(continuará)